CINE, TV, LITERATURA, MÚSICA...tu opinión cuenta

Me llamo Rafa Ruiz. Soy guionista e intento ser director de cine. Soy una persona que ha crecido en los 90. Tengo demasiados pensamientos en la cabeza, y quiero compartirlos con vosotros y a la vez conocer los vuestros. El arte se crea entre todos

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jueves, 17 de mayo de 2012

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Últimamente he visto algunas películas horrendas. Podría decir que lo he hecho sin saber ni cómo ni por qué, pero no es el caso. Es más, me he divertido mucho, y lo que es más importante, creo que he aprendido algo, el caso es que aún no tengo claro el qué. Casualmente todas tenían en común que son películas hechas en 3D. Quién me haya leído, conocerá mi aversión por dicho formato, pero esta vez no es exclusivamente por ello.


Mi odio al 3D viene generado por el afán de intentar vendernos la moto, cobrándonos un extra en la entrada por películas mediocres con el pretexto de que es la nueva forma de hacer cine. Si los productores de estas películas se dedicaran a mejorar las historias en vez de incluir en ellos más secuencias dónde las balas pasan rozándonos la cabeza, dónde la sangre parece que nos salpica o en las que parece que podamos estirar la mano y coger un mechón del peluquín de Nicolas Cage, cortado previamente por el machete volador lanzado por el villano de turno (esto último no me lo invento, mi creatividad no está todavía en ese nivel).
Las películas en cuestión son Furia ciega, Los tres mosqueteros, XP3D y Torrente 4. Vaya cuatro joyas. De entre todas ellas, la primera es la mejor. La culpa es tuya, me diréis. Pues aún tengo Miedos 3D en la recámara. Pero de Joe Dante aún me espero algo, por eso la decepción puede ser todavía mayor. 
De la primera, protagonizada por Cage, diré que es un delirio. Tiros y tetas en 3D. Con Nic teñido de rubio esta vez. Lo mejor de la película, Amber Heard (que no, no sale desnuda) y su director, Patrick Lussier, que por lo menos sabe dónde poner la cámara para jugar con el formato, cosa que parece no tener del todo claro ni Santiago Segura, ni Sergi Vizcaíno, directores de Torrente y XP3D respectivamente. MiamigoPaul, por otro lado, parece que aún está experimentando. Esta es su segunda película en 3D y aún se le ve descentrado. Parece haber demasiados elementos en escena, cosa de la que carecía la última entrega de la saga Resident evil, también en 3D, dónde los espacios estaban casi vacíos, para que nada pudiera eclipsar a la Jovovich dando saltitos y patadas en tres dimensiones. En Los tres mosqueteros, las escenas de ésta son las más fantasmas y en mi opinión peor rodadas. Una maravilla.
De Torrente 4: Lethal Crisis, solo diré que no es la peor de la saga, y que supera a la anterior entrega por goleada, sin llegar a estar a la altura de las 2 primeras. El 3D, en todo caso es testimonial, y solo se utiliza para hacer gracietas de sal gorda.
Y la cosa parece no parar. Cada mes desembarcan en los cines de nuestro país numerosas producciones (la mayoría estadounidenses) en 3D que no aportan nada novedoso. Como sigan así acabaremos asociando en 3D a películas mediocres. Ojalá.

Me despido con una noticia que me ha parecido interesante, a la par que triste. James Cameron ha dicho que de aquí hasta el final de su carrera solo se dedicará a rodar secuelas de Avatar en 3D. No sé si reír o llorar. Quizás llorar de risa sea la mejor opción.




domingo, 13 de mayo de 2012

LA OTRA MIRADA (II) : LAS NUEVAS OLAS, por SERGIO ROMÁN


Todo está desvirtuado. Antes, hacer cine era un oficio. Luego se convirtió en un arte y a partir de los setenta comenzó a ser un juego. Ahora no sé muy bien qué es. Y creo que ni el propio cine lo sabe. La mayor parte de los cineastas se limitan a seguir las reglas del juego sin plantearse siquiera cuál es el sentido primigenio de este medio al que dedican sus esfuerzos, ni cuál es la función que podría cumplir en la sociedad actual. Cabe señalar que, aunque estos cineastas sigan “las reglas”, todos presentan motivaciones inevitables que quedan reflejadas en sus obras, a saber: entretener, hacer espectáculo, transmitir emociones, contar una historia, superarse a sí mismos como artistas, ganar mucho dinero... ganarse la vida. Todas estas motivaciones y muchas más caben en el oficio de cineasta. Pero si hay algo que todos tienen en común es el medio que, por una u otra razón, han elegido para expresarse. No es que deban llegar al punto de justificar por qué se inclinaron hacia esa disciplina pero resulta saludable plantearse algunos porqués, especialmente en una época como la que vivimos, en la que todo se ha desvirtuado de una manera un tanto demencial y en la que sólo parece hablarse de crisis.

Como decía, el cine comenzó como un oficio y acabó siendo un juego. Hemos heredado unos modelos sobre cómo han de hacerse las cosas que apenas han cambiado con los años. Al menos en la superficie. Pero nosotros sí hemos cambiado. El cine que se hizo en los años veinte no es como el cine que se hace ahora, como tampoco son iguales los cineastas de la cinematografía española y los de la sueca, por citar dos ejemplos. Pero en esencia, independientemente de las nacionalidades y de las épocas, hay un denominador común: el cine como mecanismo de expresión. Cuando un joven cineasta se plantea abordar su primer trabajo tiene muy claro cómo se supone que ha de hacerse una película. Y digo “se supone” porque en muchos casos no se cuestiona el modelo preestablecido, que se toma como verdad universal, convirtiéndose en una creencia limitada sobre lo que es el trabajo de un cineasta. Este es, a mi parecer, el primer error, el problema de base del que derivan todos los demás. Cada persona, a partir de las condiciones y circunstancias que le rodeen, ha de plantearse de manera propia e intransferible cómo debe afrontar la realización de una película, especialmente en una situación de crisis, aún con más motivo si las condiciones de su país de origen son adversas para poder satisfacer ese sentimiento clásico de producción Made in Hollywood. Éste es el otro extremo del modelo ortodoxo heredero del sistema de los estudios. Estamos en crisis y nos lamentamos por las innumerables carencias que se dan a la hora ya no sólo de producir una película, sino también de distribuirla y exhibirla, y seguimos negándonos a evolucionar hacia otro lugar. Como ocurre con toda crisis, se está produciendo un trauma que nace de la desaparición de lo anterior y de la incertidumbre de lo que vendrá. Como en todos los cambios siempre hay un período de ajuste razonable. Pero en nuestra cinematografía hay una resistencia muy fuerte a abandonar creencias anteriores y, por extensión, un rechazo aún mayor a avanzar hacia territorios que quizás serían más ventajosos para todos. Algunos, con mayor o menor acierto, han profundizado en otra manera de hacer las cosas, pero no son sino excepciones que confirman una regla que todavía cobra demasiada fuerza, con demasiada vigorosidad, esto es, el modelo establecido. Luchamos para hacer las cosas como se supone que deberíamos hacerlas, con la energía y la fe ciega de quien espera desafiar las leyes de la gravedad. Puede que sea una virtud encomiable de quien indudablemente quiere hacer las cosas “como Dios manda” pero resulta también una actitud algo recalcitrante y poco evolutiva insistir en el hecho de que una crisis (crisis global unida a la sempiterna crisis cinematográfica patria) resulta un impedimento para poder concretar una obra a la manera establecida, y distribuirla y exhibirla como se ha hecho siempre.

Derribar los mencionados modelos es, como lo fue en su momento en la Nouvelle Vague, no ya una simple necesidad (aquí no hablo sólo de pragmatismo) sino quizás un acto de sabiduría.
Que nuestras obras nazcan no ya de un arcaico y desvirtuado modelo preestablecido, sino del entorno que nos rodea. Porque, ¿qué es el arte sino una reacción a la vida, a nuestro entorno? Esta noción ha quedado algo diluida por el hecho (hermanado con los modelos arcaicos desvirtuados) de que el cine pasó de ser un reflejo de la vida a ser un reflejo de otras películas. Resulta para muchos inconcebible deslindar el nacimiento de su vocación (que a menudo tiene su razón de ser en las películas que vio en su juventud) del propósito que de verdad les ocupa cuando se plantean una realización cinematográfica. Es por esto que hay que pararse a pensar y mirar a nuestro alrededor para crear de manera orgánica algo que nazca de la realidad que ven nuestros ojos, tanto en contenido como en forma. Porque los dos van de la mano. Porque si bien el contenido debe crear la forma y no al revés, la forma también estará directamente condicionada por las necesidades de producción, que habrá que asumir como aliadas y en ningún caso como enemigas, porque todo ocurre por algo y porque las crisis son caldo de cultivo para el cambio. Es a todas luces evidente que estamos ante una época única para el arte, una oportunidad sin parangón para evaluar la situación y adentrarnos sin miedo y sin nada que perder hacia territorios verdaderamente inexplorados que expandan de una vez las posibilidades expresivas del arte, lejos de avances tecnológicos que devienen de la propia naturaleza de un sistema agónico que no quiere morir y que se aferra a nuevas ofertas para seguir existiendo. Replanteemos el sistema con sus nuevas normas. Y una vez que estas dejen de servir a su verdadero propósito y den paso a un nuevo sin sentido, evolucionemos otra vez. Pero hemos de ser conscientes de que quizás lo viejo ya acabó, y que obcecarse por producir una película a la manera tradicional quizás sea darse cabezazos contra la misma pared. O no...


lunes, 13 de febrero de 2012

WESTERNS DE DIFERENTE COLOR


Si me habéis leído un poco, sabréis que soy un gran fan de los westerns. Hay dos bastante recientes que me han llamado gratamente la atención. Muy diferentes entre si, sobre todo en el tono y el color de piel de los protagonistas, pero que comparten las mismas convenciones, propias del género. Hablo de Rango, de Gore Verbinski, (2011) y Blackthorn, Mateo Gil (2011).
La primera es una película de animación de Dreamworks. La mejor que han hecho según la opinión de un servidor. Una historia sobre un camaleón perdido en medio del desierto y que no consigue adaptarse. Colorista, divertida y con una factura impecable en todos los sentidos. Los secundarios, sin llegar a ser excesivamente profundos (salvo por un par de ellos) son interesantes y están bien construidos, cosa que parece cuidarse más en los largometrajes de animación que en los de carne y hueso, aunque (gracias a dios) no siempre. Además, en la versión original de la película, la voz del camaleón la dobla Johnny Depp, que ya trabajó con el director en la saga de Piratas del Caribe. Aliciente para ver la película en inglés. Ojalá Rango gane el Oscar a mejor película de animación, por más que me pese por Chico y Rita, de Fernando Trueba y Javier Mariscal (2011). 
La segunda, un western rodado en Bolivia y dirigido por el guionista habitual de Amenábar, que ya había probado suerte en la dirección con la fallida aunque interesante Nadie conoce a nadie (1999). Un amigo la describe como un The game a la española. Pues Mateo Gil nos ofrece una película de vaqueros decadente y minimalista con la presencia del veterano actor norteamericano Sam Shepard (LLamando a las puertas del cielo, Wim Wenders (2005) interpretando al forajido Butch Cassidy y también con el español Eduardo Noriega. No es una película trepidante. Ni espectacular. Ni épica. Pero los buenos westerns no necesitan serlo. La diligencia, de John Ford (1939) es una de las mejores películas del género, y la mayor parte de la historia ocurre dentro de un carruaje. Así es el cine.
Os dejo los trailers y ojalá os animéis a verlas.




                                       

(doble) SESIÓN DOBLE (I)


Cada mes procuro como mínimo ir una vez a la semana al cine. Sobre todo hoy en día, que parece que el público ha perdido el gusto por ver las películas en la pantalla grande. Es algo que ni entiendo ni comparto. Soy un gran consumidor de cine en el hogar. Gracias a internet el público puede ver una gran cantidad de películas, pero a quién le guste un director, una determinada película, un actor o el cine en general, seguirá  consumiendo su entrada, aunque después vuelva a ver la película en casa. Aunque el asunto del cine en internet es otro tema que me gustaría abordar más adelante, y contar con vuestras opiniones.
Pues lo que os estaba contando, que para mi, la experiencia de entrar en una sala de cine, sentarse en la butaca y dejarse llevar por la historia que nos proponen, es de las mejores sensaciones del mundo. Siempre y cuando la película acompañe.
Desde que volvía a Barcelona a mediados de enero, procedente de mis queridas tierras gallegas, he tenido la oportunidad de poder hacer un par de sesiones dobles en pantalla grande, y he de deciros que salí muy contento de todas ellas.

La primera película que vi, fue The artist, de Michel Hazanavicius, y he de decir (pecando de "original") que es maravillosa. Una obra de arte, valga la redundancia. No es porque sea muda y en blanco y negro (el colmo de lo "moderno"), pero que una película así sea un éxito de crítica y público como lo está siendo, en pleno siglo XXI, me parece muy digno de admiración, incluso de envidia. Pero esto es lo de menos. Detrás de esta película francesa se esconde un guión redondo y un equipo entregado por completo. La película narra la vida de un gran actor de cine mudo, que se ve condenado al fracaso cuando las películas comienzan a grabarse con sonido. Un argumento parecido al de Cantando bajo la lluvia, de Stanley Donen (1952), aunque menos alegre y menos colorista (hoy estoy que me salgo). Os la recomiendo encarecidamente. Uno de los protagonistas de la película es un perro, que actúa mejor que la mayoría del plantel actoral de Crepúsculo. Ha arrasado en los Globos de Oro, y presumiblemente, lo hará también en la gala de los Oscars, el próximo 26 de febrero. A destacar tres secuencias: Ella y la chaqueta, la pesadilla y los últimos 5 minutos. Sin palabras.



Después le toco el turno a Millenium I: Los hombres que no amaban a las mujeres, de David Fincher, oh, mi amado David Fincher, que volvía a la estética oscura tras la colorida (pero aburridísima) El curioso caso de Benjamin Button (2008) y a una historia más sombría que la de la espléndida La red social (2010). Y el resultado es ambiguo. A mi particularmente me encanta, pero conozco a gente que no opina para nada lo mismo. Quizás el contenido no está a la altura del continente. La labor de Fincher, Daniel Craig y Rooney Mara es impecable, pero quizás falle la historia por momentos, que no los personajes. La película tiene algunas de las imágenes más perversamente bellas que he visto en una pantalla de cine en toda mi vida. La mayoría de estas, han sido en películas de David Fincher, desde Alien3, pasando por Seven, The game o El club de la lucha. Personalmente, como relato, me gusta más un libro que se llama El hipnotista, de Lars Keppler, con un tono muy parecido pero con una historia más perturbadora si cabe. Aún así, el estilo de Fincher (no cobro cada vez que lo nombro) es tan elegante e hipnótico que cualquier altibajo de la historia es compensado con creces por parte del director y los actores.



 Y después del "cine de autor", tocaba algo más palomitero, aunque igualmente disfrutable y mucho más en pantalla grande. ¡EN SERIO, ID AL CINE! Es una buena costumbre que se está perdiendo, y una ocasión fantástica para comprar palomitas a precio de percebe y cocacola de máquina a precio de Chardonnay.

Y como la cosa parecía estar ambientada en Europa, entró en escena el detective británico más célebre de todos los tiempos. Sherlock Holmes, de Guy Ritchie (2009) me había parecido una película de lo más entretenida. Un experimento poco ortodoxo pero efectivo de lavarle la cara a un personaje clásico para vendérselo a las nuevas generaciones (y a las antiguas también). Con sus más y con sus menos, la película de Ritchie posee más de los pros que de los contras de su estilo. En cambio, Sherlock Holmes, juego de sombras, me pareció (y nunca mejor dicho) más simple que elemental. La (más bien poca) intriga de la primera parte, aquí es mera superficialidad. Robert Downey Jr. parece interpretar a Tony Stark en vez de a Sherlock, y Watson esta vez es una mera marioneta que se limita a darle la réplica a Sherlock. Quizás me he cebado un poco, pero la película no está mal. La trama es bastante floja e incluso algo repetitiva en tema con otras películas del estilo. Pero el resto es bastante decente. Los diálogos entre Holmes y Moriarty, al igual que la actuación de Jared Harris (Fringe) encarnando a este último, son sobresalientes. Además, la escena de acción en la que los protagonistas escapan por el bosque mientras son literalmente bombardeados, es de un prodigio visual y de montaje asombroso. Podría decirse que Sherlock Holmes 2 es a la primera parte lo que Quantum of Solace a Casino Royale, . Quizás toda esta mala leche que derrocho contra esta película es por el hecho de haberme quedado con ganas de mucho más (y de calidad) después de ver la segunda temporada de Sherlock, la miniserie británica que lleva al personaje al presente. Una joya, con Benedict Cumberbatch (Warhorse, El topo, futuro villano de Star Trek 2...) y Martin Freeman (compañero de Ali G y futuro Bilbo Bolsón)



Y por último le tocó el turno a Ethan Hunt, el mejor agente secreto de todos los tiempos, encarnado por el actor más infravalorado (exagero un poco, ¿no?) de todos los tiempos. y es que si os soy sinceros, Mission Impossible, de Brian DePalma (1996), uno de los mejores thrillers de acción de la historia del cine, fue la película que me hizo querer dedicarme al cine, y eso que no hay ni muchos tiros ni muchas explosiones, Mission Impossible II, de John Woo (2000), el hombre que quiso hacer poesía visual entre balas, explosiones y hostias. En parte lo consiguió en la mayoría de sus películas. La poesía estaba ahí, aunque tu no la vieras, porque no entiendes de cine. Supongo que eso es lo que le dira John Woo a sus amigos. Yo se lo digo a los míos.
Perdonad si me extiendo tanto hablando del resto de películas de la saga, pero es que me tocan la fibra. Mission Impossible 3, de J.J.Abrahams (2006) pese a tener la factura más televisiva de todas ellas, es la más trepidante y divertida a mi parecer. Hasta que llegó Brad Bird (Los increibles, Ratatouille) que ha cogido lo mejor de cada una de las películas y ha conseguido la mejor de las secuelas. Por momentos algo más jamesbondiana de lo habitual en Mission Impossible, tiene algunas escenas de acción que en pantalla grande te dejan con la boca abierta. De par en par. Con Tom Cruise, Jeremy Renner o Simon Pegg, también hay algunas caras menos conocidas como Josh Holloway (Sawyer en Lost) o  Michael Nyqvist (Millenium).






Espero que os haya entretenido/informado un poco más sobre alguna película que os interese ver.            La mayoría de películas, se disfrutan más en pantalla grande.

martes, 24 de enero de 2012

NOMINACIONES OSCARS 2012

NOMINACIONES OSCARS 2012


Mejor Película
“War horse (Caballo de batalla)”
“The artist”
"Moneyball (Rompiendo las reglas)”
“Los descendientes”
“El árbol de la vida”
“Midnight in Paris”
“The help (Criadas y señoras)”
“La invención de Hugo”
“Tan cerca, tan fuerte”


Mejor Dirección
Michel Hazanavicius, por “The artist”
Alexander Payne, por “Los descendientes”
Martin Scorsese, por “La invención de Hugo”
Woody Allen, por “Midnight in Paris”
Terrence Malick, por “El árbol de la vida”


Mejor Actor Protagonista
Demián Bichir, por “A better life”
George Clooney, por “Los descendientes”
Jean Dujardin, por “The artist”
Gary Oldman, por “El topo”
Brad Pitt, por “Moneyball: Rompiendo las reglas”


Mejor Actriz Protagonista
Glenn Close, por “Albert Nobbs”
Viola Davis, por “Criadas y señoras (The help)”
Rooney Mara, por “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)”
Meryl Streep, por “La Dama de Hierro”
Michelle Williams, por “My week with Marilyn”


Mejor Actor de Reparto
Kenneth Branagh, por “My week with Marilyn”
Jonah Hill, por “Moneyball: Rompiendo las reglas”
Nick Nolte, por “Warrior”
Christopher Plummer, por “Beginners (Principiantes)”
Max von Sydow, por “Tan cerca, tan fuerte”


Mejor Actriz de Reparto
Bérénice Bejo, por “The artist”
Jessica Chastain, por “Criadas y señoras (The help)”
Melissa McCarthy, por “La boda de mi mejor amiga”
Janet McTeer, por “Albert Nobbs”
Octavia Spencer, por “Criadas y señoras (The help)”


Mejor Guión Original
Michel Hazanavicius, por “The artist”
Kristen Wiig y Annie Mumolo, por “La boda de mi mejor amiga”
J.C. Chandor, por “Margin call”
Woody Allen, por “Midnight in Paris”
Asghar Farhadi, por “Nader y Simin, una separación”


Mejor Guión Adaptado
Alexander Payne, Nat Faxon y Jim Rash, por “Los descendientes”
John Logan, por “La invención de Hugo”
George Clooney, Grant Heslov y Beau Willimon, por “Los idus de marzo”
Steven Zaillian, Aaron Sorkin y Stan Chervin, por “Moneyball: Rompiendo las reglas”
Bridget O’Connor y Peter Straughan, por “El topo”


Mejor Película de Animación
“Un gato en París”
“El Gato con Botas”
“Chico & Rita”
“Kung Fu Panda 2″
“Rango”


Mejor Fotografía
Guillaume Schiffman, por “The artist”
Jeff Cronenweth, por “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)”
Robert Richardson, por “La invención de Hugo”
Emmanuel Lubezki, por “El árbol de la vida”
Janusz Kaminski, por “War horse (Caballo de batalla)”


Mejor Montaje
Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius, por “The artist”
Kevin Tent, por “Los descendientes”
Kirk Baxter y Angus Wall, por “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres”
Thelma Schoonmaker, por “La invención de Hugo”
Christopher Tellefsen, por “Moneyball: Rompiendo las reglas”


Mejor Dirección Artística
Laurence Bennett y Robert Gould, por “The artist”
Stuart Craig y Stephenie McMillan, por “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2″
Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo, por “La invención de Hugo”
Anne Seibel y Hélène Dubreil, por “Midnight in Paris”
Rick Carter y Lee Sandales, por “War horse (Caballo de batalla)”


Mejor Banda Sonora Original
John Williams, por “Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio”
Ludovic Bource, por “The artist”
Howard Shore, por “La invención de Hugo”
Alberto Iglesias, por “El topo”
John Williams, por “War horse (Caballo de batalla)”


Mejor Canción Original
Bret McKenzie, por Man or Muppet (“Los Muppets”)
Sergio Mendes, Carlinhos Brown y Siedah Garrett, por Real in Rio (“Rio”)


Mejor Mezcla de Sonido
David Parker, Michael Semanick, Ren Klyce y Bo Persson, por “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)”
Tom Fleischman y John Midgley, por “La invención de Hugo”
Deb Adair, Ron Bochar, Dave Giammarco y Ed Novick, por “Moneyball: Rompiendo las reglas”
Greg P. Russell, Gary Summers, Jeffrey J. Haboush y Peter J. Devlin, por “Transformers: El lado oscuro de la luna”
Gary Rydstrom, Andy Nelson, Tom Johnson y Stuart Wilson, por “War horse (Caballo de batalla)”


Mejor Montaje de Sonido
Lon Bender y Victor Ray Ennis, por “Drive”
Ren Klyce, por “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)”
Philip Stockton y Eugene Gearty, por “La invención de Hugo”
Ethan Van der Ryn y Erik Aadahl, por “Transformers: El lado oscuro de la luna”
Richard Hymns y Gary Rydstrom, por “War horse (Caballo de batalla)”


Mejor Vestuario
Lisy Christl, por “Anonymous”
Mark Bridges, por “The artist”
Sandy Powell, por “La invención de Hugo”
Michael O’Connor, por “Jane Eyre”
Arianne Phillips, por “W.E.”


Mejor Maquillaje
Martial Corneville, Lynn Johnston y Matthew W. Mungle, por “Albert Nobbs”
Nick Dudman, Amanda Knight y Lisa Tomblin, por “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2″
Mark Coulier y J. Roy Helland, por “La Dama de Hierro”


Mejores Efectos Visuales
Tim Burke, David Vickery, Greg Butler y John Richardson, por “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2″
Rob Legato, Joss Williams, Ben Grossman y Alex Henning, por “La invención de Hugo”
Erik Nash, John Rosengrant, Dan Taylor y Swen Gillberg, por “Acero puro”
Joe Letteri, Dan Lemmon, R. Christopher White y Daniel Barrett, por “El origen del planeta de los simios”
Scott Farrar, Scott Benza, Matthew Butler y John Frazier, por “Transformers: El lado oscuro de la luna”

Mejor Largometraje Documental
Danfung Dennis y Mike Lerner, por “Hell and back again”
Marshall Curry y Sam Cullman, por “If a tree falls: A story of the Earth Liberation Front”
Joe Berlinger y Bruce Sinofsky, por “Paradise lost 3: Purgatory”
Wim Wenders y Gian-Piero Ringel, por “Pina”
TJ Martin, Dan Lindsay y Richard Middlemas, por “Undefeated”

Mejor Cortometraje Documental
Robin Fryday y Gail Dolgin, por “The barber of Birmingham: Foot soldier of the civil rights movement”
Rebecca Cammisa y Julie Anderson, por “God is the bigger Elvis”
James Spione, por “Incident in New Baghdad”

Mejor Película de Habla no Inglesa
“Bullhead” (Bélgica)
“Footnote” (Israel)
“In darkness” (Polonia)
“Monsieur Lazhar” (Canadá)
“Nader y Simin, una separación” (Irán)

Mejor Cortometraje de Animación
“Dimanche/Sunday”
“The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore”
“La luna”
“A morning stroll”
“Wild life”

Mejor Cortometraje de Acción Real
“Pentecost”
“Raju”
“The shore”
“Time freak”
“Tuba Atlantic”

La verdad es que no hay muchas sorpresas entre las nominciones. "Hugo" y "The Artist" serán presumiblemente, las triunfadoras de la noche, como ya lo fueron en los globos de oro. Algún día alguien debería tener el valor de proponer a Ricky Gervais para presentar la ceremonia. No tengo nada en contra de Billy Crystal, todo lo contrario, pero me parece que ya está visto de más.
No hemos podido disfrutar de una nominación (que habría sido más que merecida) para Andy Serkis por su Cesar en "El origen del planeta de los simios".
Una decisión muy cuestionable me parece la nominación de "Medianoche en París" a mejor película y de Woody Allen a mejor dirección en detrimento de "Tinker, Tailor, Soldier, Spy" y su director Tomas Alfredson, o de "Drive" y su director Nicolas Winding Refn. Que conste que soy un ferviente fan de Woody Allen, pero no estoy para nada de acuerdo con aquellos que dicen que "Medianoche en París" es su mejor película reciente. Personalmente, debe haber sido con la película que menos me he reído de toda su carrera, inclusive "Match Point".
Otra de las películas que se lleva un buen palo en las nominaciones es mi adorada "Las aventuras de Tintín" que no está nominada a mejor película ni a mejor film animado, una verdadera pena.
Haría una quiniela, pero se me dan muy mal. Solamente con deciros que mi favorita a mejor actriz es Rooney Mara, deberíais ir haciéndoos una idea.

PD: Enhorabuena por las nominaciones de "Chico y Rita" y la de Alberto Iglesias, por la música de "Tinker, Tailor, Soldier, Spy"

miércoles, 18 de enero de 2012

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE


No tenía pensado escribir una nueva entrada todavía, pero el anuncio de la retirada del mundo del cine de Maese George Lucas, me ha parecido que merecía un post.
Tengo que reconocer que si me hubierais preguntado que opinaba de Lucas hace 15 años, me habría deshecho en elogios. Cuando era niño, "Star Wars" e "Indiana Jones" eran mis películas preferidas. Pero los años pasaron, y en lugar de seguir creando nuevas películas se dedicó a seguir exprimiendo la gallina de los huevo de oro. Pero ya no era lo mismo. Donde antes había emoción y cariño, ahora solo hay aires de grandilocuencia y fría tecnología digital.
Le concedí el beneplácito de la duda con la segunda trilogía de la saga galáctica, que cuenta con momentos buenos, pero con otros sencillamente infumables. Pero el mayor chasco de todos me lo llevé con "Indiana Jones y  el reino de la calavera de cristal". La cosa empezaba bien, pero en el momento de que Indy se mete en una nevera y así sobrevive a una explosión nuclear... ¡Apaga y  vámonos!  Nunca he confiado demasiado en Lucas tras las cámaras  ("THX 1138" y "American Graffiti" son muy buenas, pero ahí se queda la cosa porque todo lo demás es Star Wars), pero era buen guionista. Por lo menos hasta ese momento. Hay  un capítulo de "South Park" en el que George Lucas y Steven Spielberg abusan sexualmente de Indiana Jones. Una de las violaciones más duras vistas en tv. Así me sentí yo.
Por eso no me produce una lástima excesiva que el señor Lucas deje el cine. Ya no tengo fe en él. Ni en él ni en su palabra, así que no me extrañaría que haga la de donde dije digo digo Diego y nos sorprenda con un nuevo truño estelar o Indiana Jones en el geriátrico maldito, que al fin y al cabo, la pela es la pela.
Este berrinche que se ha pillado cual niño malcriado, ha venido a cuento de que se ha tenido que financiar su última película de su propio bolsillo, recibiendo el rechazo de las productoras hollywoodienses con las que tan bien se había llevado antaño. "Red Tails" es su título y versa sobre un escuadrón de pilotos afroamericanos en la II Guerra Mundial. Así en frío quizás eche un poco p´atrás, pero tampoco tiene mala pinta, sobre todo porque parece que más de la mitad de la película serán batallas aéreas, esta vez en la tierra, no en el espacio. Aquí os dejo el trailer.

http://www.youtube.com/watch?v=Nh54CZoyTm0

Ha dicho que solo regresará para hacer Indiana Jones V si llegase el momento. De todos modos, también se está preparando una serie en acción real de la saga galáctica. Sería un spin off, pero si ve la luz, sería a partir de 2015.
Pero bueno, algo de cariño queda en mi corazón hacia este hombre. "Star Wars ep. IV" es un peliculón. Y como guionista me parece excelente. Su imaginación no tiene límites, para bien o para mal. Toda una envidia.

PD: Lucas es firme defensor de las teorías que dicen que el mundo se acabará este año. Quizás ese sea el motivo oculto de su retirada.

martes, 29 de noviembre de 2011

SENTENCIA DE MUERTE

Hoy en día, ver series puede ser todo un deporte de riesgo. Y más en estos tiempos de inestabilidad económica y crisis galopantes, en los que cuando un producto no está a la altura de las expectativas no se le concede un mínimo margen de maniobra. Simplemente lo decapitan y a otra cosa.
En mi caso, yo que soy un serieadicto, resulta muy peligroso para mi salud, ya que de la noche a la mañana puedo descubrir que ya no veré más a alguno de mis personajes televisivos favoritos. Que conste que tengo bastante buen ojo para esto y desde Flash Forward, y anteriormente Me llamo Earl, no han vuelto a cancelarme ninguna de las que veo. Fringe lleva peligrando casi desde que se estrenó, pero siempre se salva en el último momento. Esperemos que siga así por muchos años.
Sin embargo, he visto dos pequeñas joyas recientemente. Ambas fueron canceladas hace algunos años. Hablo de Deadwood y Firefly. La primera de tres temporadas y la otra solamente de una. Quizás por saber de antemano que ya eran series muertas, no hubo tanto dolor al finalizarlas, pero es una pena. Ambas cuentan con personajes entrañables y carismáticos que merecían una segunda oportunidad. Otra serie interesante que tuvo poca suerte, fue la interesante Life on Mars.
A continuación os dejo la lista de las series que han sido estrenadas y canceladas esta temporada:
Free Agents, How to be a gentelman, The Playboy Club, Los Ángeles de Charlie, Prime Suspect y Man Up.
Series con más recorrido como Camelot, Chuck, Rescue me, Mujeres desesperadas y One Three Hill acabarán en la presente temporada.
Memphis beat, serie veraniega de dos temporadas protagonizada por Jason Lee, sobre un policía de Nueva Orleans que es imitador de Elvis en sus ratos libres, ha sido cancelada también.
Seguiremos informando de las bajas desde las trincheras. Cambio y corto.

lunes, 28 de noviembre de 2011

GLOSARIO DEL AGOTAMIENTO CRETIVO

Personalmente, soy de lo que opinan que la originalidad ya no existe. A nivel narrativo, tanto en cine como literatura, cuesta mucho encontrar una película que nos parezca novedosa u original, y cuando la encontramos, si nos paramos a analizar su historia, nos daremos cuenta de que seguramente, ya hemos visto algo parecido antes. Me hace especialmente gracia, ver a chicas (y chicos) adolescentes diciendo que Crepúsculo es una historia de amor super original y novedosa. Shakespeare se retuerce en su tumba cada vez que alguien dice esa frase.
Y es que, como ya he dicho anteriormente, toda historia consta de un protagonista que quiere algo, habiendo de sortear diferentes obstáculos hasta conseguirlo. Pero eso no es malo. Una película como Celda 211 en Estados Unidos, habría sido una película carcelaria más, pero aquí, donde el género carcelario está poco explotado, ha sido un gran éxito. También, porque es una buena película. Pero a lo mejor muchos no saben que es una adaptación de una novela de Francisco Pérez Gandul de título homónimo publicada en el 2004.
Y es que si nos fijamos un poco, hace años ya que Hollywood sobre todo, nos inunda con secuelas, precuelas, remakes, reboots o adaptaciones de historias que ya conocemos. Pero repito, esto no es una mala señal. Solo es malo cuando los estudios las ponen en marcha preocupándose únicamente en ganar dinero sin pensar en la calidad del producto, Indiana Jones IV, me parece el más claro ejemplo (algún día explicaré las razones de por qué odio esa película), pero apuesto a que conoceréis a pocas personas que no le guste El caballero oscuro, de Christopher Nolan, que es (todo a la vez) adaptación, secuela y reboot.
A lo mejor a algunos no os suenan algunos de los términos que estoy empleando.

- Precuela: Película que sucede (temporalmente) antes que el film original
- Secuela: Película que sucede (temporalmente) después del film original
- Remake: Hacer de nuevo una película
- Reboot:  Reinventarlo o partir de nuevo de cero. Suele ser en sagas cinematográficas abiertas centradas en un personaje. Se olvidan las películas anteriores sobre él.
- Spin Off: Película que tiene como protagonista a un personaje secundario de otro film


Y todo esto viene a cuento de que en estas últimas semanas (y seguiré esta que empieza) me he visto (y empecé sin querer) muchas películas que cumplen estos requisitos. La primera fue Las aventuras de Tintín, de mi amado Steven Spielberg, de la que simplemente diré que es impresionante. A ver si Peter Jackson se pica e intenta ser todavía más espectacular con la segunda parte. El proyecto se concibió como una trilogía, pero su continuidad dependía de la recaudación. Aún sin estrenar en EEUU, sus cifras en el mercado internacional son tan buenas, que ya nadie duda de que tendremos Tintín para rato.
Otra de las películas que vi, fue La cosa, de Matthijs van Heijningen Jr., que es una precuela de la excelente película de John Carpenter. La nueva, explica la historia de los científicos noruegos que son el detonate de la película original. No le llega a la altura de la suela del zapato, pero los guiños del guión a la película original son muy buenos, y la atmósfera creada por el director no está nada mal. Por momentos hay más tensión que en la original, pero en conjunto decae mucho. Los actores, exceptuando a Joel Edgerton (quien tiene por momentos un aire a Kurt Rusell, aunque sus personajes no tengan nada que ver) y algunos de los que hacen de noruegos, no son demasiado creíbles, algunos momentos en los que se nota mucho que la cosa es digital... Pero aún así, se puede ver y es entretenida, sobre todo si después ves la original, que a su vez es un remake de El enigma de otro mundo,  de Christian Nyby (1951).
Luego le tocó el turno a El gato con botas, spinn off de la saga Shrek. La película es muy entretenida y no decae. Tiene una buena historiay unos personajes muy carismáticos. En ciertos aspectos es más película que muchas de imagen real dirigidas a público adulto, pero podía ser mejor y más divertida. Os recomiendo que no veáis el trailer, ya que contiene los mejores gags del film.
También me he vuelto a ver Aliens & Cowboys, lo que solo me ha servido para reafirmarme en la idea de que Jon Favreau no le sabe sacar provecho a los guiones que caen en sus manos. que conste que el guión es bastante normalito, por no decir malo. Lleno de giros sin sentido, pero visualmente, se le podía haber sacado mucho más jugo. Además los aliens son bastante ridículos. No he leído el comic en el que se basa, así que si alguien lo ha hecho, me gustaría que me diera su opinión.
Ya para acabar os cuento algunas de las películas poco originales que llegarán a las pantallas el año que viene:
Invierno
 Mission Impossible IV, Sherlock Holmes II, Millenium I, Underworld 4, Ghost Rider 2
Primavera
Ira de Titanes, American Pie Reunion, REC 3, Los juegos del hambre, Blancanieves, Hundir la Flota, Men In Black 3, El gran Gatsby
Verano
Los Vengadores, The Amazing Spiderman, Dark knight rises, Ice age 4, Bourne 4, Desafío Total, Bond:23 SKYFALL, Hansel & Gretel Witch hunters
Invierno
Resident Evil 5, The Hobbit part I.
Y estas son las que más expectación han creado, pero habrá muchas más, ya os iréis dando cuenta si os fijáis un poco.
Si alguien conoce a algún ejecutivo de un gran estudio cinematográfico le pido por favor que me recomiende, que tengo muchas ideas originales para relanzar franquicias muertas o todavía inexistentes.

viernes, 11 de noviembre de 2011

MANOS ARRIBA, ESTO ES UN CÁSTING

Quizás sea un poco exagerado por mi parte, pero hay veces que es así. Aunque un cásting sea al fin y al cabo una entrevista de trabajo, esta es bastante peculiar. En muy pocas ocasiones podrás ver a un aspirante a un empleo, ladrar y andar a cuatro patas cual perro, aunque a lo mejor no sea el ejemplo más indicado.
Y es que a veces los directores somos muy cabrones. No soy un experto, pero en los cástings que he estado he observado de todo. Desde directores que se limitaban a decirles a los actores que leyeran un diálogo, hasta otros que le pedían las cosas más variopintas que mis ojos han contemplado, más propias de artistas de circo, que de actores. Con todos mis respetos por ambos gremios.
No he recibido muchas clases sobre esto, o por lo menos no muchas que hayan sido realmente interesantes. Excepto una. En ella me dieron un par de pautas que me han parecido bastante útiles. La primera es que nunca se le debe dar al actor el guión de lo que rodaremos. Tampoco hemos de darle una secuencia cualquiera. Simplemente hay que analizar el personaje para el que realicemos el cásting.
Una vez sepamos cuáles son las características básicas de nuestro personajes y conozcamos sus actitudes, podremos diseñar pruebas mucho más precisas y concretas, sin desvelar el guión y condicionar así al actor.
La segunda y más importante es hacer que el actor se encuentre cómodo y en un ambiente distendido, lo que es difícil cuando has de hacer todo lo que un grupo de desconocidos te manden. Si el actor se relaja, dará una mejor interpretación que si trabaja bajo presión.
A lo mejor no os he aclarado mucho ni a actores ni directores, pero en cuestión de cástings, nunca sabes lo que te puedes encontrar.

EL ACTOR QUE LLEVAS DENTRO

Una de las cosas más importantes a la hora de que una película gane credibilidad a los ojos del espectador, es la labor de sus actores. Unas malas actuaciones nos sacarán de la película por muy bueno que sea el guión, y las buenas, conseguirán captar nuestro interés aunque la trama decaiga. 
Ser buen actor es difícil. Aparte de una buena preparación, creo que se necesita un talento innato que no se puede conseguir por mucha dedicación que se ponga. Un actor es una persona que ha de expresar sentimientos muy profundos delante de gente desconocida cada vez que se sube a un escenario o cada vez que se pone delante de una cámara. Superar ese paso, es para mi sin duda uno de los momentos más difíciles en la carrera de un actor, después, todo será un poco más fácil.
Porque al fin y al cabo, todos hemos sido actores alguna vez. ¿Quién no ha mentido alguna vez en una situación comprometida? A mayor o menor nivel, todos llevamos dentro a un actor que está esperando que le dejemos salir. El talento innato del que os hablaba antes, para mi es la diferencia entre una buena actuación y una del montón. Y actores del montón, podemos serlo todos.
Para empezar, debemos tener claro que lo que trabaja un actor son actitudes, no emociones. Las emociones están ahí pero no se pueden trabajar. Las emociones principales son: Amor, miedo, rabia y tristeza. Éstas aflorarán solas si se trabaja correctamente la actitud del personaje.
Las actitudes corporales que el actor puede adoptar son:
Ataque (ira), defensa, amenaza, intimidar, sorpresa, asombro, incredulidad, burla, alegría, seducción, confidencia, convicción, ironía, cuento (imaginación), desafío, asco, lamento, desidia, orgullo, transmitir información de forma neutral, sarcasmo y recuerdo.

Para  trabajarlas adecuadamente, es fundamental saber cuatro cosas elementales acerca de nuestro personaje:

- ¿Quién soy?
- ¿Qué me rodea?
- ¿Cuál es mi objetivo?
- ¿Qué hago para conseguirlo?

Darle respuesta a estas preguntas es sencillo, lo difícil es interiorizarlas y sentirlas como propias. Ahí es dónde reside el trabajo de un buen actor. Cualquier personaje persigue un objetivo. Solo bajo depresión, catatonia o mientras se duerme se carece de él. Todo objetivo conlleva una motivación.
A la hora de trabajar un personaje, el actor tiene dos herramientas básicas: La biografía (información explicativa) y las características del personaje (información ejecutiva)
Otra buena pauta para conseguir una buena actuación, es que el intérprete conozca el conflicto de su personaje, que puede ser un conflicto entre dos seres vivos, un conflicto entre ser vivo y medio ambiente o un conflicto de un ser vivo consigo mismo. Este último, en mi opinión, el más difícil para el actor.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

VER MÁS ALLÁ

Una cosa que me recriminan la mayoría de mis amigos, es que soy demasiado benevolente a la hora de criticar las películas que veo. En parte creo que es porque sé lo mucho que cuesta sacar adelante una película, y que no todo sale siempre como quieres. Eso me hace intentar ver los aspectos positivos de las cintas.
Algo que si que se nota siempre, es cuando una película se hace con cariño. La atención en los pequeños detalles es primordial. Aunque quizás puedan pasar desapercibidos para el espectador, son los que trascienden más allá del sentido visual o narrativo , creando asociaciones en nuestra mente que no están en la pantalla.
Una película la conforman muchos elementos, pero dos de la herramientas fundamentales del director de cine son la composición de plano y el montaje. Con ellas ha de trabajar para trasladar las palabras a imágenes y a la vez transmitir los temas y las reflexiones de la historia. No es fácil, pero cuando consigues fijarte en esas cosas, empiezas a conocer el lenguaje cinematográfico.
Un buen director es aquel que refuerza de manera sutil las reflexiones que se dan en cada secuencia.  También es un autor que ha de plasmar su sello en cada obra, dándole su toque personal. Suena a cliché, pero es la realidad. El director de cine debe tener justificado cada plano en su mente. Una persona que solamente pone la cámara en un par de sitios mientras las cosas se suceden, no es un autor.
Creo que hoy en día todos tenemos unas nociones mínimas de lenguaje cinematográfico. Muchos hemos crecido cerca de una pantalla de tv, y gracias a eso hay cosas que conocemos, aunque sea subconscientemente. Un plano general al principio de una secuencia, nos pone en el contexto de la acción. Un plano detalle centra nuestra atención en un elemento importante que puede pasar desapercibido. Un primer plano en una conversación suele intentar transmitir emoción. Cuando leemos una novela, muchas veces en nuestra cabeza lo representamos como si fuera una película. Todos somos un poco directores de cine, cuando echamos  nuestra imaginación a volar. Sería interesante descubrir cómo ha influido el cine en la manera de imaginarnos las cosas.
Hay en la historia del cine algunos elementos que siempre nos han atraído a los directores a la hora de trascender el mero plano narrativo. Escaleras, cristales, espejos, sombras... siempre querrán decir algo más de lo que simplemente aparentan. Y lo mismo pasa con la composición y el tipo de plano. Las metáforas audiovisuales son parte activa del lenguaje cinematográfico.
El cine es intriga y tensión. El ritmo de una película es esencial y depende del montaje de la misma. Lo postularon los cineastas rusos hace más de 90 años, y sigue vigente hoy día. Aparte de narrar y dosificar la información, el montaje tiene que querer provocar algo en el espectador. No es simplemente pegar un plano detrás del otro, teniendo cuidado de no saltarte el eje.

Estos son algunos consejos, para aquellos que queráis intentar ver algo más cuando veis una película, y de paso, que aprendáis a apreciar un poco más la labor de director, que es muy sufrida y estresante. Y así podáis encontrar un buen director detrás de una película mediocre.
Y ahora vámonos todos a ver Crepúsculo.




lunes, 7 de noviembre de 2011

DISPARATES AL VOLANTE

Hay veces que como guionista envidio al la gente de a pie. Solo hace falta abrir el periódico o un par de blogs para encontrar algunos de los hechos más surrealistas de la actualidad. Son la viva prueba de que muchas veces la realidad supera a la ficción. Una ha pasado en estados unidos y otra aquí en España, y ambas tienen que ver con la industria del cine.
La primera es sobre la película Drive, de Nicolas W. Refn. Me han dicho que es muy buena película y que tiene una banda sonora espectacular, pero parece ser que el trailer de la misma es engañoso. Por lo menos eso le debió parecer ha una espectadora estadounidense, que ha demandado a la distribuidora de dicho film por no ser lo que se anuncia en el trailer. La buena mujer pagó su entrada creyendo que iba a ver algo tipo Fast and Furious, y parece ser que la película es algo más que tiros y carreras de coches. Es más, la mujer en su denuncia dice que hay pocas secuencias de persecuciones de coches, y poca acción en general. Espero que su demanda se encuentre con un juez con dos dedos de frente que no la tramite. Creo que hoy en día, todos deberíamos saber que el trailer es un instrumento publicitario para atraer al público a las salas y por lo que se ve, funciona.

La otra cosa absurda ha pasado en España le ha pasado a la distribuidora de Larry Crowne, la más reciente película de Tom Hanks. La DGT ha multado a dicha empresa por que su cartel incita a conductas temerarias y delictivas. Y os preguntaréis ¿Que le estará haciendo Tom Hanks a Julia Roberts en dicho cartel? Pues ambos están montados en moto y sin casco. Lo curioso es, que el cartel se lo impusieron los productores del film, los dos actores citados entre ellos. Lo bueno, es que en la imagen no se ve la moto completamente, por lo que podrían argumentar que la moto aún no está en marcha, aunque el peloalaire de Julia y el faro de la moto encendido rebatirían mi teoría. Lo más divertido es que en la película en ningún momento se les ve montando la moto sin el casco.

Pues eso, que algunas de estas cosas no se le hubieran ocurrido ni a los Monty Phyton

EL PROBLEMA DE LAS DIMENSIONES

Hace años que mantengo una disputa con uno de mis mejores amigos, una de esas personas a las que le gusta opinar de todo, y muchas veces sin pensar lo que dice. A mi eso no me importa, ya que me encanta intentar hacer entrar en razón a las ovejas descarriadas. Pero al final va a pasar a la inversa, y eso no me hace ni puta gracia.
Todo empezó hace aproximadamente dos años, con el estreno de Avatar en 3D. Para empezar diré que no me gusta el 3D en el cine. Se ha de amoldar la composición de plano y el montaje de tu película, cosa que no me parece adecuada, ya que se supedita todo lo pensado, a una técnica. Un plano ha de aguantar como mínimo 2 segundos y medio para conseguir que el efecto se perciba en el espectador, por poner solo un ejemplo. Con esta pequeña apreciación, deberíais huir de cualquier película que no se haya hecho pensando en este formato y se haya tresdéizado a posteriori. Furia de titanes por ejemplo. No quiero pensar en la cara con la que salieron del cine los que pagaron su entrada 3D.
Que conste, que dentro de la industria del blockbuster, el 3D es una herramienta suculenta, siempre y cuando esté en buenas manos. Una película visualmente impactante, con un 3D adecuado puede hacer que te fusiones con la butaca hasta el punto de no saber cuál es cuál. Yo solo he visto dos películas en este formato, y ambas me gustaron mucho, con un 3D que se percibe pero no molesta, que impacta pero no despista. Los mundos de Coraline y la última entrega de Harry Potter me han parecido dos claros ejemplos de cómo utilizar el formatos de muy diferentes formas. Ambas brillantes, pero al fin y al cabo, son productos destinados a un público familiar. Otro género más dado al formato tridimensional, es el terror. Piraña 3D es divertida y paródica. Y su secuela, Piraña 3DD, promete ser lo mismo, pero más. Este género en formato tridimensional encuentra su consumidor potencial en público juvenil.
Lo que yo le argumentaba a mi amigo, es que el cine en 3D siempre estaría dirigido a este tipo de espectador y que no lo veía viable en un tipo de cine más adulto, pero empiezo a cuestionarme seriamente esa idea, sobre todo a raíz de los nuevos trabajos de Scorsese y Coppola. Reconozco abiertamente que soy más fan del primero que del segundo, y es que creo que Coppola vive de rentas, al igual que otros grandes directores o actores.
Mi querido Scorsese estrena estas navidades The invention of Hugo Cabret 3D, que en este momento tiene dos trailers de estilo muy diferente: uno muy familiar y otro muy Scorsese, más oscuro. Pero al fin y al cabo, la película está protagonizada por dos niños, y un robot y con su estreno en fechas navideñas.

Coppola estrena Twixt 3D, película de terror, y que según me han dicho los que la han podido ver, es simplemente horrible, cosa que ha despertado en mi unas ganas de verla que anteriormente no tenía, porque no me creo que al director de El padrino se haya olvidado de hacer cine.

Creo que finalmente no le daré la razón a mi amigo. Aunque estas cintas no son blockbusters, detrás de ellas se encuentran verdaderos maestros del séptimo arte, una es una película familiar y la otra una de miedo. Mire por dónde se mire. El día que Woody Allen pruebe el 3D volveré a planteármelo, y seguramente encuentre alguna forma de autoconvencerme de que el formato 3D no es el apropiado para el cine, de que es una moda pasajera como la de las gafas de cartón con papel de celofán azul y rojo. Quizás tenga esta misma reflexión mañana mientras esté en el cine viendo Tintín. En 3D, como no.



domingo, 6 de noviembre de 2011

ENHORABUENA, HA SIDO BLOG

Esto de tener un blog es como tener un hijo. Hay que mimarlo desde el primer día y no cometer el error de abandonarlo a las primeras de cambio. Hay que enseñarle a que busque su propia identidad desde el primer momento. Sacarlo de paseo, ayudarle a hacer amigos y enseñarle que no se le puede caer bien a todo el mundo. Siempre habrá gente que te diga que tu hijo es una monada, y cuando te des la vuelta, no tardará ni cinco segundos en contarle a sus amigos que tu retoño tiene los ojos demasiado grandes, o que está muy gordo o que simplemente, no hay por dónde cogerlo.
Como padres primerizos, no debemos sucumbir al pánico, que es la reacción lógica. Cuestionar todo lo que se ha hecho. Eso no es bueno. La autocrítica nunca se debe realizar desde el miedo o desde la desesperación. Las inseguridades del padre, siempre se dejan ver en sus hijos. Habitualmente, todo artista o persona que quiera serlo, será una persona muy emocional, de fuertes instintos, de grandes corazonadas. Gente dispuesta a abrir su alma para contactar con el público.
Es difícil ser artista. Puedes ceñirte a las pautas que marcan como se hacen las cosas, hacerlas bien y no gustar. Puedes hacer la mejor obra del mundo y seguir sin gustar. El público nunca estará equivocado. Porque aunque no tengan nociones de arte, saben lo que les gusta. Y aún en el caso de que no sepan lo que les gusta, tened por seguro que sabrán lo que NO les gusta.
Lo mismo pasa a la hora de crear. Escribir, dirigir... cualquier disciplina artística crerativa exige una constante autocrítica que a veces atormenta a la propia persona, cuenstionándose cualquier decisión tomada o futura. No hay que caer en este error, hay que dejarse llevar.
Cuando un padre está seguro de si mismo, esa seguridad se refleja en su hijo y este puede así madurar. Pero como yo todavía soy demasiado infantil y disperso, voy a conformarme (por ahora) en intentar no perderlo de vista, (porque soy muy dado a distraerme en el parque) y llegar con otro hijo a casa.

CRIADO ENTRE MAMPORROS

Soy de los que piensan que algunos factores ajenos a nosotros mismos pueden marcar radicalmente tu carácter o tu forma de ser. En mi caso, esto va unido estrechamente a mi gusto cinematográfico. El año que nací fue el mismo en el que se estrenó Regreso al futuro, y creo que no fue casualidad. 1985, año de otro estreno que marcaría muchos de los precedentes del cine de acción de los siguientes diez años. Hablo de Acorralado, Rambo II. Y es que no hay mejor cine de acción que el que va desde el 85 a finales de los 90. Con el permiso del maestro Frankenheimer, me parece que las películas de este periodo de gente infravalorada como Renny Harlin, John Mctiernan, John Woo, son de lo más disfrutable. Máximo Riesgo, El último gran héroe y Blanco humano, respectivamente, son clásicos del cine de mamporros que no se me borrarán de la memoria, y Stallone, Schwarzenegger y Van Damme, genios de la interpretación de puño fácil. A destacar también, las primeras películas de Michael Bay, antes de que le salieran los dólares por las orejas gracias a la saga de los autobots. La Roca es su mayor exponente.
Mención aparte para la trilogía original de Jungla de Cristal y a Bruce Willis. Creo que no hace falta decir más.
¿Y todo esto a cuento de qué? os preguntaréis, pues claramente, a cuento de el rodaje de la secuela de Los mercenarios, de Sylvester Stallone. ¿Qué la primera no es buena? Lo se de sobra, pero qué gozada de escena en la iglesia. ¿Qué la segunda tampoco lo será? También lo sé, pero ahora están Van Damme y Norris. De este último, me espero incluso que sea su mejor película. Además, la batuta de director, la coge el mucho más hábil tras las cámaras, Simon West, responsable de una película de esas de las que hablaba antes, de las que no se nos irán de la retina a los fans del buen cine de acción, hablo de Con Air. Parece que a Stallone se le han acabado las ganas de dirigir. O quizás algún directivo del estudio, directamente se lo ha prohibido. No querrá que acabe como Seagal o el propio Van Damme, que intentaron pegar el salto a la dirección, y así les fue a partir de ciertos años. Eso solo lo pueden hacer maestros como Jackie Chan.  Y es que Stallone bajo esa apariencia de hombre fornido y de seso pequeño, se encuentra todo un ilustrado en el arte del cine, solo decir que escribe y dirige (como yo) y aunque no es un gran actor (salvo en Copland) reparte hostias como panes.
Es una pena que no fuera cierto el rumor de que Nicolas Cage y John Travolta iban a ser los malos de la cinta. Hubiera sido épico. Casi 15 años después de la muy sobreactuada Cara a cara. Que también me parece una obra cumbre de esta clase de cine.

¿Cuál es vuestra película de acción favorita? Seguro que su prota, está entre estos.




sábado, 5 de noviembre de 2011

EL DRAMA DE HACER REIR

Ante todo me considero guionista, y a la hora de sentarme a escribir, uno de los géneros que me resulta más complicado es la comedia. Como espectador, me encanta. Ver una buena comedia me parece uno de los mayores placeres de la vida. Sentarte en el sillón con el único objetivo de llorar de risa es una sensación que no se puede comparar con ninguna otra. Pero como guionista la cosa cambia. A riesgo de sonar repetitivo, el humor no es cosa de broma. Normalmente a casi todos nos pueden dar pena las mismas cosas,  pero a la hora de reírnos no pasa lo mismo. Woody Allen, te gusta o no, pero no suele haber término medio. Lo mismo pasa con The Monty Python, o los Hermanos Marx, o con las primeras películas de Zucker/Abrahams/Zucker, como Top Secret, Aterriza como puedas y Agárralo como puedas. He puesto estos ejemplos, porque para mi, son lo mejorcito de la comedia en la historia del cine. Chaplin, Billy Wilder también tienen un sitio destacado en la lista, eso es indudable, pero no han conseguido hacerme creer que me moría de la risa .


Y es que yo soy muy basto, pero creo que es algo que va con mi generación. Y con el tiempo nos hacemos más cabestros. Nos gusta el humor absurdo, a veces de sal gruesa o los diálogos inteligentes, pero nos gusta reír. Al humor negro, lo llamamos gris perla, porque siempre se nos ocurrirá una barbaridad mayor. Analizándome un poco, veo que me encanta reírme con cosas cosas relacionadas con violencia, sexo, dolor... siempre que le pase a otro. La exageración, lo repetitivo, las palabras inventadas...todo eso me encanta. Varias palomitas que casi me obstruyen la tráquea viendo Austin Powers II son testigos de que soy así de simple. Y me encanta. Otro tanto me pasó con Bruno, o Borat. Humor provocador e irreverente. Antes no había de eso en tv.
En mi juventud, el buen humor en la tv (para mi) se reducía a 4 series Frasier, Friends, Malcolm in the middle y Los Simpsons. El resto eran sitcoms que parecían un refrito de Cosas de casa o El príncipe de Bel Air.
En cambio, ahora parece que se hace mejor comedia en la televisión que en el cine. La gran variedad y calidad de productos que llegan de USA y UK con la sana intención de hacernos reír es impresionante. Sitcoms muy frescas como The Big Bang theory o How i met your mother (muy conocidas) se suman productos de menor nombre como Bored to death, Misfits, The IT crowd, The New Girl, que son comedia en mayúsculas. Además, la originalidad del formato de The office, se ha exportado al núcleo de una familia muy peculiar en Modern family, dando pié a un éxito que seguro que durará muchos años.


Y os hablo de todo esto, porque entre manos, estoy intentando desarrollar (junto con otros fenómenos) un par de series, ambas comedias. 
Me he dado cuenta de que la clave de la comedia televisiva, para variar, está en la solidez de los personajes y las tramas, o más bien la conjunción de ambas entre si.
Os voy a poner una pequeña lista de tramas que en comedia funcionan muy bien, siempre y cuando se le asignen al personaje adecuado. Espero que os ayuden para escribir vuestras cosillas. 

-Un personaje cuenta una mentira que se le escapa de las manos y va creciendo hasta que es imposible de sostener
-Alguien descubre un secreto y no puede contarlo
-Alguien debe hacer algo contrario a su naturaleza
-Malentendido
-Elección entre varias posibilidades
-Un asunto cotidiano se complica
-Una cuenta atrás
-Sexo

Os animo a que aportéis otras, y compartáis vuestra opinion sobre la comedia. ¿Cuál es vuestra favorita?