CINE, TV, LITERATURA, MÚSICA...tu opinión cuenta

Me llamo Rafa Ruiz. Soy guionista e intento ser director de cine. Soy una persona que ha crecido en los 90. Tengo demasiados pensamientos en la cabeza, y quiero compartirlos con vosotros y a la vez conocer los vuestros. El arte se crea entre todos

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martes, 22 de mayo de 2012

EVERYBODY DIES


Hace ocho años aterrizaron en la parrilla norteamericana tres de las series que marcarían el tono de las producciones televisivas de ficción en esta primera década del siglo XXI. La última de ellas que seguía en antena acaba de emitir hace pocas horas el capítulo final de la serie. La semana anterior hacía lo mismo otra de ellas y la más ilustre de echó el cierre hace dos años. Las ficciones creadas por David Shore, Marc Cherry y J.J. Abrahams en el 2004 ponen punto y final a una exitosa trayectoria a través de los hogares de medio mundo. Hablo de House, Mujeres desesperadas y Lost respectivamente. Esta última encumbró a su creador, que ya tenía un considerable bagaje tras la serie ALIAS, pero que no fue hasta la consagración de Perdidos como serie de culto cuando su carrera despegó. Y aunque el final de la serie no pudo contentar a todos los seguidores por igual, fue un gran éxito. Además ha creado un sello muy distintivo y personal manifestado posteriormente en Fringe y la recientemente cancelada Alcatraz.

Pero de todas estas, si hay una muerte que me apene en general es la del Doctor Gregory House. Porque más allá de amas de casa con cadáveres en la nevera o de tetrapléjicos que vuelven andar después de un accidente de avión, están los personajes. Y de las tres series, House es la que mejor ha sabido tratarlos a través del tiempo, sin caer en la caricatura o en la pretenciosidad. La ventaja con la que parte House con respecto a las otras  es que no es una serie coral. Tiene muchos personajes, y aunque cada uno de ellos tiene su importancia y sus momentos de protagonismo, es una serie con un claro protagonista y la serie está hecha a su medida. Uno de los claros ejemplos de la conjunción de estas dos cosas es que cada pocas temporadas cambian a la mayoría del equipo de ayudantes de House, variando así el espectro de personalidades con las que tiene que lidiar el jefe médico para salirse con la sus planes, muchas veces inmorales.
Y es esta inmoralidad lo que hace de House un personaje tan adictivo y carismático. Deplorable en ocasiones pero tan atormentado y dañado por dentro, que te hace sentir lástima y compasión.  Y es que he de decir que me parece de las mejores puestas al día del personaje de Sherlock Holmes. Porque para quien no lo sepa, la serie es una adaptación muy libre de las novelas de Sir Arthur Conan Doyle.  De la que no solo conservan las iniciales (House=Holmes, Watson=Wilson), si no también la afición del primero por la música y por las drogas. Además de su audaz intelecto.
A lo largo de estos ocho años, por la consulta del Dr. House han pasado actores ilustres de la pequeña y gran pantalla como Robin Tunney, Jeffrey Wright, Joe Morton, David Morse, Jaleel J. White o Ronald Lee Ermey, y a su vez, House ha pasado por el psiquiátrico, por la carcel y por los juzgados, ha probado medicamentos experimentales, se ha empotrado en coche contra la casa de su novia y ha participado en un matrimonio de conveniencia.
Además, siempre se ha cuidado mucho la factura estética de la serie, contando con directores del calibre de Juan José Campanella, Bryan Singer o el propio Hugh Laurie, sumando así otra disciplina a su ya polifacética carrera: Actor, productor, músico, escritor y director, entre otras. El capítulo final, lo ha dirigido el creador de la serie, David Shore.
Y es que Greg House en el fondo es un niño que ha tardado ocho largos años en ir moldeando su personalidad, hasta madurar por fin. Porque aunque siga siendo excéntrico, faltón, egoísta, condescendiente y arrogante, el Dr. House parece haber asimilado que el no es el centro del universo.  Como un niño que se da cuenta de que se hace mayor y no sólo cambia el mundo que le rodea, si no él mismo. Y lo hace con uno de los finales más emotivos de la historia de la tv, en mi modesta opinión. Un desenlace agridulce con muchos reencuentros y alguna ausencia importante.
Una de las frases más ilustres del doctor de esta temporada ha sido "No existe una muerte digna". Parece que se ha equivocado. O en el fondo ya lo sabía, porque "Todo el mundo miente".



martes, 29 de noviembre de 2011

SENTENCIA DE MUERTE

Hoy en día, ver series puede ser todo un deporte de riesgo. Y más en estos tiempos de inestabilidad económica y crisis galopantes, en los que cuando un producto no está a la altura de las expectativas no se le concede un mínimo margen de maniobra. Simplemente lo decapitan y a otra cosa.
En mi caso, yo que soy un serieadicto, resulta muy peligroso para mi salud, ya que de la noche a la mañana puedo descubrir que ya no veré más a alguno de mis personajes televisivos favoritos. Que conste que tengo bastante buen ojo para esto y desde Flash Forward, y anteriormente Me llamo Earl, no han vuelto a cancelarme ninguna de las que veo. Fringe lleva peligrando casi desde que se estrenó, pero siempre se salva en el último momento. Esperemos que siga así por muchos años.
Sin embargo, he visto dos pequeñas joyas recientemente. Ambas fueron canceladas hace algunos años. Hablo de Deadwood y Firefly. La primera de tres temporadas y la otra solamente de una. Quizás por saber de antemano que ya eran series muertas, no hubo tanto dolor al finalizarlas, pero es una pena. Ambas cuentan con personajes entrañables y carismáticos que merecían una segunda oportunidad. Otra serie interesante que tuvo poca suerte, fue la interesante Life on Mars.
A continuación os dejo la lista de las series que han sido estrenadas y canceladas esta temporada:
Free Agents, How to be a gentelman, The Playboy Club, Los Ángeles de Charlie, Prime Suspect y Man Up.
Series con más recorrido como Camelot, Chuck, Rescue me, Mujeres desesperadas y One Three Hill acabarán en la presente temporada.
Memphis beat, serie veraniega de dos temporadas protagonizada por Jason Lee, sobre un policía de Nueva Orleans que es imitador de Elvis en sus ratos libres, ha sido cancelada también.
Seguiremos informando de las bajas desde las trincheras. Cambio y corto.

sábado, 5 de noviembre de 2011

EL DRAMA DE HACER REIR

Ante todo me considero guionista, y a la hora de sentarme a escribir, uno de los géneros que me resulta más complicado es la comedia. Como espectador, me encanta. Ver una buena comedia me parece uno de los mayores placeres de la vida. Sentarte en el sillón con el único objetivo de llorar de risa es una sensación que no se puede comparar con ninguna otra. Pero como guionista la cosa cambia. A riesgo de sonar repetitivo, el humor no es cosa de broma. Normalmente a casi todos nos pueden dar pena las mismas cosas,  pero a la hora de reírnos no pasa lo mismo. Woody Allen, te gusta o no, pero no suele haber término medio. Lo mismo pasa con The Monty Python, o los Hermanos Marx, o con las primeras películas de Zucker/Abrahams/Zucker, como Top Secret, Aterriza como puedas y Agárralo como puedas. He puesto estos ejemplos, porque para mi, son lo mejorcito de la comedia en la historia del cine. Chaplin, Billy Wilder también tienen un sitio destacado en la lista, eso es indudable, pero no han conseguido hacerme creer que me moría de la risa .


Y es que yo soy muy basto, pero creo que es algo que va con mi generación. Y con el tiempo nos hacemos más cabestros. Nos gusta el humor absurdo, a veces de sal gruesa o los diálogos inteligentes, pero nos gusta reír. Al humor negro, lo llamamos gris perla, porque siempre se nos ocurrirá una barbaridad mayor. Analizándome un poco, veo que me encanta reírme con cosas cosas relacionadas con violencia, sexo, dolor... siempre que le pase a otro. La exageración, lo repetitivo, las palabras inventadas...todo eso me encanta. Varias palomitas que casi me obstruyen la tráquea viendo Austin Powers II son testigos de que soy así de simple. Y me encanta. Otro tanto me pasó con Bruno, o Borat. Humor provocador e irreverente. Antes no había de eso en tv.
En mi juventud, el buen humor en la tv (para mi) se reducía a 4 series Frasier, Friends, Malcolm in the middle y Los Simpsons. El resto eran sitcoms que parecían un refrito de Cosas de casa o El príncipe de Bel Air.
En cambio, ahora parece que se hace mejor comedia en la televisión que en el cine. La gran variedad y calidad de productos que llegan de USA y UK con la sana intención de hacernos reír es impresionante. Sitcoms muy frescas como The Big Bang theory o How i met your mother (muy conocidas) se suman productos de menor nombre como Bored to death, Misfits, The IT crowd, The New Girl, que son comedia en mayúsculas. Además, la originalidad del formato de The office, se ha exportado al núcleo de una familia muy peculiar en Modern family, dando pié a un éxito que seguro que durará muchos años.


Y os hablo de todo esto, porque entre manos, estoy intentando desarrollar (junto con otros fenómenos) un par de series, ambas comedias. 
Me he dado cuenta de que la clave de la comedia televisiva, para variar, está en la solidez de los personajes y las tramas, o más bien la conjunción de ambas entre si.
Os voy a poner una pequeña lista de tramas que en comedia funcionan muy bien, siempre y cuando se le asignen al personaje adecuado. Espero que os ayuden para escribir vuestras cosillas. 

-Un personaje cuenta una mentira que se le escapa de las manos y va creciendo hasta que es imposible de sostener
-Alguien descubre un secreto y no puede contarlo
-Alguien debe hacer algo contrario a su naturaleza
-Malentendido
-Elección entre varias posibilidades
-Un asunto cotidiano se complica
-Una cuenta atrás
-Sexo

Os animo a que aportéis otras, y compartáis vuestra opinion sobre la comedia. ¿Cuál es vuestra favorita?

EL BUEN CINE, EN LA PANTALLA PEQUEÑA



Me encanta el cine, pero antes mucho más. Quizás sea por lo que hablaba hace un par de entradas sobre internet, o simplemente que se hace peor cine. O incluso que mi gusto cinematográfico madura (¡!) Yo, el piterpán del cine palomitero. El grupi que se lo tragaba todo con la excusa de evadirse 2 horas a cualquier parte del mundo para disfrutar de una buena historia, de unos buenos personajes... O ni siquiera eso.  Ahora la cosa ya no es así.
Con las series de televisión era al revés, para mi el buen entretenimiento se hacía para pantalla grande. Había algunas excepciones (Frasier, Friends, Dream On...),  pero no era lo mismo. Ahora no. Gracias a internet, la mayoría de nosotros hemos descubierto un mundo de series que por una u otra razón no estaban a nuestro alcance. Y gracias a eso pude romper una idea predefinida que tenía en mi cabeza: la televisión de los 80 no se reduce a McGiver, Colombo, Jessica Fletcher y Hannibal Smith. Pero sin duda, la calidad de las series en la última década (más o menos) ha aumentado a pasos agigantados. Buena prueba de ello, es la frase "se hace mejor cine en la televisión", que se empieza a escuchar bastante. HBO ya es un sinónimo de calidad cinematográfica, independientemente de que se distribuya en tv. A ver cuando dan el salto al cine, que hay muchos que lo estamos esperando. Las series de ahora se disfrutan como el buen cine de los 70 o de los 90.
La gran ventaja de estas producciones es que no buscan "desesperadamente" atraer a todo tipo de audiencias, como pasa con gran parte de las producciones para pantalla grande. Series como Dexter, True Blood, Los Soprano, Californication, Breaking Bad... donde no escatiman en violencia y sexo, asumen que van dirigidas a un sector específico y consiguen ser adultas y sólidas, porque los guiones son como tienen que ser, no como "deberían" ser. Este hecho también se ha dado en las sitcom, que aunque son más productos más familiares, han subido de tono sus tramas y gags.
Otro aspecto que ha conseguido la fidelización del público hacia las series en la última década es el tratamiento que se le ha dado a los personajes principales. Los antihéroes molan. El cine lo sabía y ahora la tele lo sabe. Además si la audiencia responde, podrán desarrollar el personaje, haciendo que evolucione y consiguiendo que la audiencia evolucione con él. Y lo mismo pasa con los personajes secundarios, que al tener continuidad, ganan interés e incluso en algunas series acaban siendo más interesantes que el propio protagonista.
En los 80 sería impensable que una serie tuviera por protagonista a un asesino en serie, un adicto al sexo, un traficante de metanfetamina o a un doctor que se cree dios. Pero tampoco sin pasarse, que se trata de que la audiencia empatice con el personaje, no que lo aborrezca.
Además de la evolución de los personajes, una serie (ahora entra mi yo guionista) te da pie a poder desarrollar también tramas y subtramas a lo largo de varios capítulos o incluso temporadas (Fringe, Lost...) Si se produce una conjunción de estos dos factores de manera positiva, el espectador siempre querrá más. Para mi el referente por excelencia de esto es 24, una serie en ocasiones infravalorada, pero que pese a ciertas reiteraciones de situaciones o en la estructura de la serie, mantiene un altísimo nivel en sus 8 temporadas. Incluso hay una tv-movie de hora y media, Redemption, que hace de prólogo de la séptima temporada. Esto es a mi parecer lo más flojo de toda la serie, lo que no está mal. Además, Jack Bauer me parece el mejor mártir televisivo que he visto nunca. Seguro que el Pájaro espino no le llega a la suela del zapatos.
Y mientras tanto en España... pues el panorama de ficción televisiva no pinta del todo mal. El boom de las series americanas parece que ha abierto los ojos a más de un avispado productor, y se han hecho series originales, en mayor o menor medida, con mayor o menor fortuna. Ya era hora de que cambiaran un poco el chip. No todo iban a ser series sobre médicos, policías, periodistas o maestros. Ahora tenemos piratas, ninjas en el siglo de oro y vaqueros. Las series españolas tienen que mirar para adelante, y no hacia atrás. Y el claro ejemplo es la versión patria de Cheers. Unos dicen que se está haciendo una reescritura de guiones para cambiar el tono y reenfocar algunos personajes. Otros dicen que está muerta y enterrada. Quizás la tengan en el mismo armario en el que guardan a las mamachicho, y ciertamente, no desentonaría mucho.

Para conocer un poco mi gusto, he creado una lista, con mis series de cabecera. Está abajo del todo