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Me llamo Rafa Ruiz. Soy guionista e intento ser director de cine. Soy una persona que ha crecido en los 90. Tengo demasiados pensamientos en la cabeza, y quiero compartirlos con vosotros y a la vez conocer los vuestros. El arte se crea entre todos

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jueves, 17 de mayo de 2012

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Últimamente he visto algunas películas horrendas. Podría decir que lo he hecho sin saber ni cómo ni por qué, pero no es el caso. Es más, me he divertido mucho, y lo que es más importante, creo que he aprendido algo, el caso es que aún no tengo claro el qué. Casualmente todas tenían en común que son películas hechas en 3D. Quién me haya leído, conocerá mi aversión por dicho formato, pero esta vez no es exclusivamente por ello.


Mi odio al 3D viene generado por el afán de intentar vendernos la moto, cobrándonos un extra en la entrada por películas mediocres con el pretexto de que es la nueva forma de hacer cine. Si los productores de estas películas se dedicaran a mejorar las historias en vez de incluir en ellos más secuencias dónde las balas pasan rozándonos la cabeza, dónde la sangre parece que nos salpica o en las que parece que podamos estirar la mano y coger un mechón del peluquín de Nicolas Cage, cortado previamente por el machete volador lanzado por el villano de turno (esto último no me lo invento, mi creatividad no está todavía en ese nivel).
Las películas en cuestión son Furia ciega, Los tres mosqueteros, XP3D y Torrente 4. Vaya cuatro joyas. De entre todas ellas, la primera es la mejor. La culpa es tuya, me diréis. Pues aún tengo Miedos 3D en la recámara. Pero de Joe Dante aún me espero algo, por eso la decepción puede ser todavía mayor. 
De la primera, protagonizada por Cage, diré que es un delirio. Tiros y tetas en 3D. Con Nic teñido de rubio esta vez. Lo mejor de la película, Amber Heard (que no, no sale desnuda) y su director, Patrick Lussier, que por lo menos sabe dónde poner la cámara para jugar con el formato, cosa que parece no tener del todo claro ni Santiago Segura, ni Sergi Vizcaíno, directores de Torrente y XP3D respectivamente. MiamigoPaul, por otro lado, parece que aún está experimentando. Esta es su segunda película en 3D y aún se le ve descentrado. Parece haber demasiados elementos en escena, cosa de la que carecía la última entrega de la saga Resident evil, también en 3D, dónde los espacios estaban casi vacíos, para que nada pudiera eclipsar a la Jovovich dando saltitos y patadas en tres dimensiones. En Los tres mosqueteros, las escenas de ésta son las más fantasmas y en mi opinión peor rodadas. Una maravilla.
De Torrente 4: Lethal Crisis, solo diré que no es la peor de la saga, y que supera a la anterior entrega por goleada, sin llegar a estar a la altura de las 2 primeras. El 3D, en todo caso es testimonial, y solo se utiliza para hacer gracietas de sal gorda.
Y la cosa parece no parar. Cada mes desembarcan en los cines de nuestro país numerosas producciones (la mayoría estadounidenses) en 3D que no aportan nada novedoso. Como sigan así acabaremos asociando en 3D a películas mediocres. Ojalá.

Me despido con una noticia que me ha parecido interesante, a la par que triste. James Cameron ha dicho que de aquí hasta el final de su carrera solo se dedicará a rodar secuelas de Avatar en 3D. No sé si reír o llorar. Quizás llorar de risa sea la mejor opción.




lunes, 7 de noviembre de 2011

EL PROBLEMA DE LAS DIMENSIONES

Hace años que mantengo una disputa con uno de mis mejores amigos, una de esas personas a las que le gusta opinar de todo, y muchas veces sin pensar lo que dice. A mi eso no me importa, ya que me encanta intentar hacer entrar en razón a las ovejas descarriadas. Pero al final va a pasar a la inversa, y eso no me hace ni puta gracia.
Todo empezó hace aproximadamente dos años, con el estreno de Avatar en 3D. Para empezar diré que no me gusta el 3D en el cine. Se ha de amoldar la composición de plano y el montaje de tu película, cosa que no me parece adecuada, ya que se supedita todo lo pensado, a una técnica. Un plano ha de aguantar como mínimo 2 segundos y medio para conseguir que el efecto se perciba en el espectador, por poner solo un ejemplo. Con esta pequeña apreciación, deberíais huir de cualquier película que no se haya hecho pensando en este formato y se haya tresdéizado a posteriori. Furia de titanes por ejemplo. No quiero pensar en la cara con la que salieron del cine los que pagaron su entrada 3D.
Que conste, que dentro de la industria del blockbuster, el 3D es una herramienta suculenta, siempre y cuando esté en buenas manos. Una película visualmente impactante, con un 3D adecuado puede hacer que te fusiones con la butaca hasta el punto de no saber cuál es cuál. Yo solo he visto dos películas en este formato, y ambas me gustaron mucho, con un 3D que se percibe pero no molesta, que impacta pero no despista. Los mundos de Coraline y la última entrega de Harry Potter me han parecido dos claros ejemplos de cómo utilizar el formatos de muy diferentes formas. Ambas brillantes, pero al fin y al cabo, son productos destinados a un público familiar. Otro género más dado al formato tridimensional, es el terror. Piraña 3D es divertida y paródica. Y su secuela, Piraña 3DD, promete ser lo mismo, pero más. Este género en formato tridimensional encuentra su consumidor potencial en público juvenil.
Lo que yo le argumentaba a mi amigo, es que el cine en 3D siempre estaría dirigido a este tipo de espectador y que no lo veía viable en un tipo de cine más adulto, pero empiezo a cuestionarme seriamente esa idea, sobre todo a raíz de los nuevos trabajos de Scorsese y Coppola. Reconozco abiertamente que soy más fan del primero que del segundo, y es que creo que Coppola vive de rentas, al igual que otros grandes directores o actores.
Mi querido Scorsese estrena estas navidades The invention of Hugo Cabret 3D, que en este momento tiene dos trailers de estilo muy diferente: uno muy familiar y otro muy Scorsese, más oscuro. Pero al fin y al cabo, la película está protagonizada por dos niños, y un robot y con su estreno en fechas navideñas.

Coppola estrena Twixt 3D, película de terror, y que según me han dicho los que la han podido ver, es simplemente horrible, cosa que ha despertado en mi unas ganas de verla que anteriormente no tenía, porque no me creo que al director de El padrino se haya olvidado de hacer cine.

Creo que finalmente no le daré la razón a mi amigo. Aunque estas cintas no son blockbusters, detrás de ellas se encuentran verdaderos maestros del séptimo arte, una es una película familiar y la otra una de miedo. Mire por dónde se mire. El día que Woody Allen pruebe el 3D volveré a planteármelo, y seguramente encuentre alguna forma de autoconvencerme de que el formato 3D no es el apropiado para el cine, de que es una moda pasajera como la de las gafas de cartón con papel de celofán azul y rojo. Quizás tenga esta misma reflexión mañana mientras esté en el cine viendo Tintín. En 3D, como no.